COMO ARREGLAR LO DEL MUNDO.

El Punkarra es un tío que sabe de todo. A la archiconocida sabiduría del ciudadano, que es seleccionador nacional de fútbol, experto en deportes de riesgo estilo sofá y versado en latines diversos, aúna también el don de la clarividencia. Imparte cátedra en los bares, y por el módico precio de unas birras incluso se atreve a hacer de gurú para sus seguidores.
Llevado de tal pasión resuelve los problemas del mundo mundial en dos quintos, y al tercer minuto, si todavía te queda paciencia y oído, (también grita al hablar), te puede recetar desde un antibiótico hasta un antiinflamatorio.
Una prueba de ello fue su arenga de ayer en el bar “Porteño”. Seis cervezas, sólo seis, bastaron para que toda la CNN del pueblo hiciera eco de sus palabras. Directas a los oídos de todos los gobernantes que en este mundo hay.
Dice Punkarra que el problema de las deudas de los Estados tienen fácil solución.
Bastaría con que las naciones libres, las más poderosas del mundo mundial, EEUU, Japón y Europa se sentaran a la misma mesa, y se pusieran de acuerdo en algo.
Todos tienen deudas astronómicas. Y ante esto lo que ayer propuso Punkarra fue lo siguiente:
Los dirigentes de este mundo acuerdan que:
A partir de ahora todas las deudas que mantengan nuestros Estados con cualquier banco o entidad financiera quedan condonadas.  
¿Qué harían los financieros? Según Punkarra no harían nada porque nada podrían hacer ante tal unanimidad. Y porque los políticos tienen el poder de legislar, y estarían en su derecho de hacerlo en legítima defensa; y si todo aquello que es Ley es de obligatorio cumplimiento para todos, también lo es para lo es para bancos y entidades diversas.
Así que… se siente. ¿No decís que la Ley es igual para todos? Se pregunta Punkarra retóricamente, pues, ¡hala!, a cumplirla. También aporta como argumento de refuerzo el famoso “es lo que hay” utilizado a diario contra toda la población.
Ya se sabe, hecha la Ley hecha la trampa.
Los asiduos del bar “Porteño” cambiaron de canal. Enseguida se cansaron. Acababa de empezar Sálvame, y claro… Siempre hay prioridades.


CINE.

Soy fan de las películas de John Ford, John Houston, Anthony Mann y Billy Wilder. Me gusta el cine de Kubrick, el de los hermanos Cohen, Joshua Logan,  y Howard Hawnks. Y podría estar así, seguramente, un rato largo.
Pero, también admiro y soy fan de José Luis Cuerda, Víctor Erice o Fernando Fernán Gómez. Todos ellos son grandes entre los grandes. Y además no tuvieron la fortuna de contar con los altísimos presupuestos de la industria americana para realizar sus proyectos, y sin embargo no sólo hacen cine, sino que lo hacen del bueno: arte.
Hay muchísimos más que me gustan. Más de los que soy fan, pero escribo a la caída, lo que me sale de las tripas, y sería raro que en este corto post hubiera líneas para dar cobijo y refugio a tanto talento.
También admiré a Tarantino, a Almodóvar, y a… tantos, y tantos otros, que después, por una u otra razón, han pasado al olvido en mis preferencias.
Pero detesto la moda que hubo siempre en el cine por la banalidad, aunque la comprendo. Es un segmento de mercado más. No le demos más vueltas. De igual manera que aborrezco el pretendido cine de autor que se queda a medias entre una paja y un polvo. En el terreno de la insatisfacción.
Hablo del cine de subvención. Hecho por y para la limosna. Otra industria mantenida por los órganos culturales del Estado para el disfrute de cuatro “culturetas”, y sin interés alguno para mí.
Y no es que piense que una película se deba al éxito. Pienso que el cine se debe a una idea, a un concepto. Igual que todo lo demás. Y la única diferencia entre bueno y malo consiste en el desarrollo, en la trama, en el uso del tiempo, del color y del espacio, en una acertada elección de actores y un buen montaje.
Las comedias de medio pelo dirigidas a gentes insustanciales me aburren. No me entretienen Ocho apellidos vascos ni las pelis llenas de explosiones, laca y primeros planos.
Cine no es moda. Lo bueno permanece, y las olas desaparecen una vez llegadas a la orilla.
Sólo espero y deseo que la gente que tanto critica el cine español recapacite y se dé cuenta de que cine malo se hace en todas partes. Y que el éxito por si mismo no garantiza calidad alguna.
Y si no me creéis comprobarlo por vosotros mismos. Basta que veáis Titanic y os daréis cuenta. Una auténtica gilipollez de éxito mundial.
Claro que si Titanic hubiera sido protagonizada por Gracita Morales y José Luis López Vázquez la cosa habría tenido un pase, señorito.
Pd.  Dedicado a Manuel Gutiérrez Aragón.
He leído que te retiras. Lo siento. Se te va a echar de menos, tío.



NO.

Grecia ha dicho no. ¿Y ahora qué hará Merkelita? Aflojará o no aflojará la faja. Porque si la afloja el americano dirá amén, y si no la afloja sus flatulencias se extenderán por toda Europa, y no creo que los gringos estén para hacer otro plan Marshall en los países del sur de Europa, en estos corralitos al que éstas almas caritativas denominan PIGS (cerdos en inglés). Se refieren a Portugal, Italia, Grecia y España.
Lo cierto es que nuestros socios europeos también nos llaman de forma alternativa GIPSI (gitano) y STUPID (que no necesita traducción). Nos lo llaman los alemanes, los ingleses de la city, los de los países nórdicos y los financieros de toda laya, condición y nacionalidad.
Y con lo de PIGS, y lo de GIPSY, lo único que están demostrando es su xenofobia, su falta de escrúpulos y que la UE alberga en si misma una banda organizada con el fin de adueñarse de EUROPA.
Para ello emplean mecanismos que se suponen democráticos y que no lo son en absoluto.  Utilizan los medios de comunicación que viven asolados por los créditos y las hipotecas. Lo hacen porque son manejables y susceptibles a los argumentos del patrón Europa, marioneta en manos de Merkelita. Y nos dicen que lo hacen por la libertad, por el orden y por la justicia.
En nombre de esas tres santas palabras, estos blasfemos pervertidos, son capaces de someter a millones de personas bajo el yugo de la pobreza. Laminan nuestras expectativas de un mundo mejor, y aún encima nos dicen que asintamos con la cabeza agradecidos y que digamos, como buenos aborígenes, aquello tan colonial de: si, bwana.
Pues ha sido no. ¿Y ahora qué? ¿Vais a poner cerco a Grecia otra vez?.
¿Unión Europea? Sí, y un jamón.



PREYSLER, REINA DE CHONIS.

Porque aunque todas y todos sean de la misma especie puede ser de distintas razas. De la reina de la casquería a la princesa del pueblo sólo hay un photo call. Un suspiro.  Mientras unas son rubias de agua oxigenada otras gastan mechas Farmatint. Cuestión de estilo, y peinado aparte, todas y todos son de misma caspa: Chonis. Persona que no teniendo oficio tiene mucho beneficio. Seres capaces de hacer caja, y abundante, a costa de los curiosos de la vida de las ladillas.
Eso sí, mientras de una hacen propaganda, en la que dicen es la revista más comprada por los batracios españoles, ésa que se llama “Hola”, la otra despotrica en Sálvame que ganó no sé qué concurso. La gente está contenta, distraída. Es sabido: lo importante es tener salud y no llevar un golpe. No vaya a ser que te quedes así: choni.  
Cambió el carrete por el oxímoron. Usó el símil, le hizo una opa de metáforas y Machu Pichu rindió plaza bragueta. Hipotecó a tía Vargas y se fue con la prima choni. De su capa hizo un sayo, y se dejó fotografiar de la mano de un jarrón chino. Otra opción.
Cuatrocientas operaciones de estética antes, ella fue señora de Carcamal Diverso (otra flora), madre de idiotas reconocidos, y amiga de la nietísima del muy generalísimo hijo de Ferrol, antes de si mismo. Hizo carrera en el papel cuché. Licenciada de Iglesias orinó desde el trampolín del marqués, hasta acabar el doctorado en SL (sus labores). Y, hala, a vivir. Que son dos portadas.
Levita por esas baldosas, recibe al embajador, y anuncia cosméticas surtidas. Hace bien. Es de interés común que los batracios estén entretenidos. No vaya a ser que se despierte la marabunta, que desciendan del Olimpo del glamour en el que viven, y se topen con la triste y cruel realidad.
Ya lo dice el refrán: “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”.
Anda y que os den a todos por salve sea la onomatopeya. 



JAVIER ARENAS, EL REY DE LA GRAVA.

Y no es un insulto. Es una definición. Porque si hay alguien peligroso, anti sistema y sobrero en el PP es él. Olvidaros de Floriano, de Loly Cospedal y de Esperanza Aguirre que ya están a la derecha del Padre, porque él, el señorito Arenas, yerno de Peyón, el de las carretadas de dinero en Sevilla 92, aquél señor que fue el mandamás de la Expo hispalense, el mismo que declaró un beneficio de casi 18.000 millones de pesetas cuando en realidad las pérdidas ascendieron a más de 37.000 millones, y que tuvo la gran virtud de enriquecer a tirios y troyanos (léase sociatas y peperos), es alguien peligroso para la democracia. Es un señor que puso en cuestión unos resultados electorales por la simple razón de que no había ganado su partido, y éste calamidad en vez de ser sancionado y reprendido fue ascendido. Lo cual demuestra que en el PP cuanto más haces el bobo más asciendes. A la vista está. ¿No os lo creéis? Mirar quien vive en la Moncloa. Otro de la misma corriente. Sector vaina. El que mece el guisante a la Merkelita, la del III Reich. El que le hace de telonero en su world tour. 2008-2015. Del Hundimiento al Gran Saqueo.  
Pero escribía de él, de Javier Arenas. Éste demagogo sigue presente en la política nacional, da lecciones por ahí, y tiene la rara virtud, por lo que se ve, de pasar desapercibido. Esa es la única explicación posible para que a estas alturas a este sujeto todavía no lo haya fulminado un rayo o el dedo de Rajoy que viene siendo lo mismo. Porque el licenciado Arenas, el rey de la grava, debe ser ingrávido, y sobrevuela, cual gaviota, comiendo mierda todas las etapas del partido más popular de la marca España. Da la impresión de que el PP no sabe vivir sin calamidad Arenas. Quizá sea porque él parece ser el único que sabe como sortear la marisma de Bárcenas, tesorero que fue de ese inmenso pozo de purines que hay en la calle Génova.

¡Puaff… qué peste! 

TODO POR EL VOTO.

Señoras y señores queda inaugurada la precampaña electoral. Pasen y voten. No se arrepentirán. Don Marrano Rajoy le ofrece una bajada de IRPF, promesas sin ton ni son, y arrepentimiento por el plasma. ¿No estás contento/a? ¿Todavía no eres uno de nuestros mamarrachos votantes de cabecera? No lo pienses más. Esta es tú oportunidad. No la dejes pasar. Vótame y después arrepiéntete mamón, mamona.
Oigan, y también les podemos prometer y prometemos que después, una vez que nos hayáis votado, mamones todos, volveremos a hacer lo mismo. Retornaremos al digo Diego. Y vuelta a empezar. ¿Habéis visto lo de Grecia? Pues, aquí no va a pasar. Que lo dice él. Don Marrano. El rey de las felaciones, el que tiene en su habitación la faja incorrupta de santa Merkelita. El piadoso diletante, el hombre impasible de ademán tranquilo y perdigonazo en ojo ajeno.
Tienes que votarlo, mamón/a. España te necesita. Don Marrano también. Vótalo y olvídate de Bárcenas. Un delincuente. Vótalo y asúmelo: eres un mamón. Has nacido para demostrarlo. Hazlo, vótalo, otra vez, Sam.
Después puedes ir a las manifestaciones. ¿Ya no te acuerdas de lo bien que lo pasabas en la época Aznar? Qué grande. Por primera vez en la Historia de España familias enteras disfrutaron del placer de una buena manifa. No a la guerra. La unión de las familias. Del abuelo al nieto todos manifestantes. No a la guerra. Y Aznar nada, a lo suyo, que si, que hay armas de destrucción masiva. Que lo sé de buena tinta. Me lo dijo un pajarito de apellido Bush. Qué majo, qué obediente. Tan bien lo hizo que los gringos le regalaron una chapita. Se la colgaron en los perendengues. En su funeral se la pondrán para que los saqueadores de tumbas la puedan revender en el Rastro.
Pero ahora ya no tenemos manifestaciones familiares. Se acabó el bono descuento. La marca España ya no es lo que era. Las armas de destrucción masiva están todas en manos de los gringos, de los hijos de Putin, y de un eunuco coreano. Lo sé de buena tinta. Me lo dijo un calamar.
Y así, y asando, llegamos a lo de ahora. Bajada de IRPF, y todos contentos. Los demás impuestos por las nubes. Montoro desbocado por la vera. Bárcenas largando por su boquita de piñón, y el rey del plasma y del diferido, se aparece de cuerpo presente y dice: señoras y señores, el partido popular es bueno, el partido popular es sabio, y por eso yo te digo...
Igualito que el libro gordo de Pepete.


PERDONA PERO NO, TEJERINA.

La ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente es una amante de las declaraciones estilo plato combinado: un poco de todo.
Dice la tal señora. “ojo que las urnas son peligrosas” El consejo, que antes servía para advertir a los conductores ahora sirve para advertir de los peligros de la Democracia, versión DGT, rama Stevie Wonder, si bebes no conduzcas. Porque sino ya ves lo que pasa, retomas el volante de tus declaraciones y acaba afirmando con desparpajo de campechana que: “cada uno de los españoles tiene una deuda personal con Rajoy”.
¿Sí?... y un jamón
Querida ministra, miembra del Consejo de Ministros, perdona pero no. La deuda la tendrás tú. Porque tú y otros homólogos tuyos sois los que habéis sido nombrados por el dedo del que todo lo decide. Se lo debes tú, querida. Anda y págaselo como es debido. Ponte las rodilleras, y ya sabes… hazlo. Póntelo, pónselo. En el próximo Consejo podéis poneros todos debajo de la mesa y hacerle un “impávido” al muy ínclito, excelentísimo e ilustrísimo que os nombró.
Ya sabes las reglas del juego, ¿no? ¿Te las recuerdo? Es fácil, Tejerina, es fácil. Levantáis el faldón de la mesa, os ponéis todos debajo, y os vais turnando. Succionar con furor, sin piedad. ¡Caña al mono! Y ya sabéis, si el Marrano se ríe os hacéis otra ronda de declaraciones. Caño libre. Con suerte encontraréis aquel lema del franquismo: una, grande y libre. Y si no es así o si el Marrano se ríe, también tenéis que saber que según las reglas del juego tenéis derecho a otra ronda de copichuelas.

Y si no tenéis suerte en vuestra aventura también podéis probar a ondulárosla vosotros mismos. Ya sabes, querida Tejerina, la famosa Ley de Pichi: anda y que te ondulen.