¿GUARDIOLA ES ANDALUZ?

Los estereotipos han caducado. Los catalanes no son tacaños, los andaluces no son exagerados y los gallegos no somos los aborígenes de Galicia. Es un hecho.
Yo me di cuenta de todo lo anterior al leer el siguiente titular.
"Pedimos a la comunidad internacional que nos ayude, hay derechos amenazados en Cataluña”
Yo no quiero señalar, pero yo no fui el que lo dijo. Lo dijo Guardiola, Pep Guardiola. ¿Y quién es Pep Guardiola? Pues, Pep Guardiola es un hombre, catalán y ex jugador de fútbol. Del Barça de toda la vida. Como yo. Pero con una diferencia, Pep era muy bueno jugando a fútbol y yo de paquete no pasé en la vida. Paquete presumido, eso sí. Porque yo tenía un regate, un sprint… En fin, paquete.
Bueno, el caso es que Pep después de jugador se hizo entrenador, y la conjunción de los hados funcionó. Messi explotó y ganó un montón de cosas, Piqué dijo un montón de tonterías y Pujol se comportó como un guerrero y siempre como un señor. Guardiola se lo creyó y como se sintió un incomprendido, y como aguantar a Messi, al papá de Messi y a todo el entorno de Messi debe ser muy cansado, emigró. Se fue a Alemania, tierra de los bávaros, y volvió a triunfar. Ganó una liga con el Real Madrid de allí, y aprendió el alemán, que es un idioma, más rápido que un albano kosovar pidiendo un cubata en Chamberí. Aburrido de pintas y rubitas volvió a emigrar. A la pérfida Albión esta vez. Entrenó al equipo que mejor paga del mundo mundial y donde acaban todos los que iban para algo y acaban en uyyyyyy, y perdió. Mejor dicho, no ganó. Por primera vez en la vida Guardiola, perdió. Y se convirtió en mortal. Prueba de ello es que empezó a decir tonterías, como todos los mortales, como siempre.
Sin embargo, y gracias a la vena filosófica de Pep, Pep Guardiola, ahora tenemos que cambiar, o al menos, revisar el concepto estereotipo porque ya no sirve lo de antaño. Y si creías que los catalanes eran tacaños,  los andaluces exagerados y los gallegos aborígenes de Galicia, estabas equivocado.
Ahora los catalanes son exagerados, los andaluces son tacaños y se sabe de la existencia de gallegos polacos.
Se non é vero, é ben trovato.


TRANQUILO COMO AMANCIO.

Cuando la noticia saltó a la prensa no me lo podía creer. Amancio… dona 320 millones de euros para comprar equipos oncológicos.
¿De verdad?, me pregunté a mí mismo sin poder dar crédito a lo que leía. Porque, a mí me vais a disculpar, pero yo sabía que los jugadores del Real Madrid ganan pasta, pasta gansa, pero tanta pasta… No sé, 320 millones deben ser muchos billetes de Dios.
Además, Amancio, fue un gran jugador del Real Madrid, pero lo fue en los años 60, y en aquellos años se ganaba dinero, pero no tanto como hoy. Bueno, al menos eso creía yo. Aunque, claro, viendo lo del tal Cristiano y lo del Dios Messi, no sé. Cualquiera sabe.
A mí lo que me extraña, y me vais a perdonar otra vez, es la polémica que ha causado la donación esta.
Unos protestan airados: quién se ha creído que es, este lo hace para no pagar impuestos; y los otros contestan crispados: sois más tontos que pichote,, ojalá hubiera más Amancios.
O sea, disparidad de opiniones. Pitos y palmas.
Los que votan PP, Ciudadanos o Psoe apoyan, fundamentalmente, la donación del ex jugador de fútbol. Sin embargo, el votante tipo de Podemos, el de izquierda, el nacionalista y el inquieto dice no. Tal actitud no es aceptable. Es el Estado el que tiene que comprar equipos y el que tiene que velar porque la sanidad sea pública, de calidad y para todos. No hay más. Fin de la discusión.
Y en teoría es así. Debería de ser así. Sin embargo como vivimos en la práctica y no en teoría, en la práctica no es así. Porque el Estado, sobre todo el Pp y Ciudadanos (menos el Psoe), han contribuido de facto los unos y por omisión los otros, al paulatino declinar de nuestra sanidad.
Entonces cuando estaba a punto de dar con el quid de la cuestión y resolver la discusión bizantina de los últimos días reparé en otra cosa: discusión bizantina, dícese de cuando cada parte no puede llegar a probar con aseveraciones sus argumentos a la parte contraria.
Lo malo, para mí, es que después de acordarme de lo que significaba tal cosa, es que reparé en otra más y caí de la burra. ¡Piñazo sumum!
El Amancio del que hablaban no era el Amancio que yo creía. Amancio Amaro, rey del regate, nacido en Coruña en el barrio de la Torre no era el Amancio del que hablaba todo el mundo. No, el Amancio en solfa era otro Amancio. Amancio Ortega, el que empezó haciendo batas de guatiné, el que está casado con Flora y el que en una sola generación se ha convertido en uno de los hombres más ricos del mundo haciendo camisetas. ¡Ouyeá!
Para rematar, y como consuelo de tanto bizantinismo, me he acordado de aquello que decíamos cuando éramos niños cuando sufríamos un pequeño revés: tranquilo como Amancio. Y después, seguíamos jugando.



LA QUIEBRA DEL BANCO DE SANTANDER.

¿Qué sucederá el día que quiebre el Banco de Santander? Porque, no tengáis duda alguna, el Banco de Santander quebrará.
Quizá algún día, tal vez los próximos años o puede que ser que en… diez, quince o veinte años, pero que el Banco de Santander quiebre algún día es inevitable.
Acordaros: todo lo que sube baja, y todo lo que existe muere.
Sí, reíros, hacéis bien. Pero si hacéis memoria recordaréis lo que pasó con Bankia, antes Caja Madrid, y lo que pasó con muchas de las instituciones bancarias que parecían solventes. Y es que, tanta “solvencia” no debe ser buena para la salud bancaria. Por lo que se ve.
Así que por mucho que digan que no, la quiebra del Banco del Santander se ve venir. Además, cualquier día de estos cuando salga un economista célebre en la televisión a explicar lo de la quiebra del Banco de Santander, dirá lo mismo que dice siempre: ya lo decía yo. Y si después de decir esto añade un o sea queda al borde de ser premiado.
Demasiada exposición solar, y encima sin protección, mata. Lo sabe todo el mundo menos los banqueros que dueños de bancos son. Ellos no saben nada, ¿para qué?, para eso tienen ejecutivos. Y estos, los Rones de la vida, los Ratos o los Méndez de los cojones, aparte de robar para sí y para sus señoritos, son expertos en triquiñuelas que les permitan cobrar bonus y todos los planes de pensiones que a ellos se les pase por el magín.
Estamos ante los cracks de la quiebra. Gente sin escrúpulos, que roba a mansalva y que encima la prensa nos vende como prohombres.
Además, y para mayor escarnio, la bienintencionada derecha que nos gobierna y la legión de gilipollas que los vota, nos dicen que estos buitres, de la familia comemierda, son beneficiosos para la sociedad.
¿Cómo?
Sí. Y los más listos entre los argumentadores del despropósito añaden: mirar el caso del Banco Pastor:
Se muere Pedro Barrié de carcamal, hereda su parienta la beata, y al fenecer ésta lega sus haberes, Banco Pastor incluido, a sus sobrinos.
Hasta aquí, lo normal.
Estos, conocidos por los “gilitos” en el “ambiente” porque uno rivaliza con Abundio y otro con Perico de los Palotes, en vez de irse de putas, al Caribe, a pescar o a rascarse el comezón, se dedican a la gestión. Y, oh my Good!, que dicen los intérpretes, pasan de heredar un banco más grande que el Santander a terminar de mamporreros de un tal Ron.
Les pagan 450 millones en acciones. Y como ahora el precio de la acción es igual a cero. Se puede decir, sin caer en la más mínima exageración, que este par de dos, los “gilitos” han pasado de 100 a 0 en treinta años.
Traducido y en traduciendo: ¡Menudo par de fenómenos!
Eso sí, Galicia se queda sin un banco señero por culpa de que un par de gilipollas se negaron en su momento a irse de vacaciones perpetuas y prefirieron trabajar.   
¡Cagonsoria!
Ante lo cual la pregunta es de obligado cumplimiento, ¿Y para qué carallo se habrán esforzado tanto este par de lechuguinos si hace treinta años ya se decía, los que los conocían, que era unos julais?
En fin…
Lo malo de los banqueros es que como no son multiculturales, ni viven en la realidad, no conocen aquella canción que dice
Manolete, si no sabes torear pa que te metes.



LA ESPAÑA QUE NO QUIERO.

No sé vosotros, pero yo si tengo algo claro en esta vida es lo que no quiero. Incluso por encima que lo que quiero, porque mientras que lo que quiero puede cambiar con el tiempo o con las necesidades del momento, lo que no quiero siempre es lo mismo.
Escribo todo esto a cuenta del titular de una noticia que vi ayer en el periódico El País: Dime dónde heredas y te diré cuánto pagas.
Pues eso, eso es lo que no quiero. Lo que no quiero de ninguna manera. No quiero que en mi país haya diferencias por vivir en un sitio o en otro. No quiero. No quiero que haya diferencias en nada. Y nada, en este caso, es todo.
Que me perdonen los políticos estos tan sabios que nos administran, pero están equivocados. Esta política en la que cada Administración de cada Comunidad puede hacer lo que le salga de los bemoles es una política equivocada. A las pruebas me remito. Empiezas consintiendo diferencias porque te benefician políticamente, para el gobierno o para tus intereses, y se acaba llegando al grado de estupidez actual. ¿Quién empezó? ¿Quién consintió?
Pero, vamos a ver, ¿en qué país sensato se consiente que en un sitio haya unos impuestos y en otro sitio los contrarios? ¿En cuál?
Esto no es serio. Eso sí, para demostrar lo contrario los cejijuntos que nos gobiernan después presumen de sentido común al tiempo que escupen perdigones.
Y es que, todos los afortunados que tuvieron abuelas escucharon aquel refrán salir de sus labios: de dinero y santidad, la mitad de la mitad. ¿Lo conocéis, verdad? Pues yo, que no conocí a ninguna de mis abuelas, pero que a cambio tuve muchas tías, lo escuchaba aumentado:
De dinero y santidad, la mitad de la mitad y con el cuarto acertarás.
Lo cojonudo de esta historia es que después los mismos mamelucos que consienten estas cosas nos dicen: todos somos iguales ante la Ley.
¿Sí? Pues… depende de dónde vivas o de dónde mueras.


HABLANDO DE NACIONALISMO Y REFERÉNDUM.

Vayan por delante tres cosas, soy agnóstico, republicano y de izquierdas. Y aclaro tales extremos desde el principio porque hay gente, por ejemplo, que cree que no se puede ser republicano y de derechas, y están equivocadas, sí se puede.
Sentado esto digo otra cosa. No soy nacionalista, sin embargo no tengo nada en contra de los nacionalistas. Aunque también aclaro lo siguiente, lo que sí soy es anti estúpidos, y en eso, me vais a disculpar, soy además integrista y radical al extremo.
Pero, sí, habéis leído bien, no soy nacionalista. No lo he sido nunca. Sin embargo conozco a muchos nacionalistas. Conozco a nacionalistas gallegos, conozco a nacionalistas españoles y de oídas también sé que en España existen, al menos, otras dos comunidades con un gran sentir nacionalista: País Vasco y Cataluña.
También estoy enterado, fundamentalmente por los medios de comunicación, que hay muchísimas personas que quieren la independencia para las tres comunidades mentadas. Galicia, País Vasco y Cataluña. Y aunque, de momento, sólo una amenaza con hacer un referéndum para que la población, en uso de la democracia, dirima sobra la cuestión, no parece lejano el día en que las otras dos se unan a la demanda.
El Estado español legítimamente dice no a todo. Se muestra sordo, ciego e insensible a todas las demandas que los catalanes hacen en este sentido. Arguyen lo de siempre: no es el momento y después, imitando aquello que decía Larra concluye con un explícito vuelva usted mañana.
Y es aquí donde discrepo. Practicar la política del avestruz y presumir de demócrata es practicar la antítesis del razonamiento político. La estrategia de esperar a que escampe no parece la adecuada. En Cataluña hay diluvio, y por mucho que sus autoridades sean homólogas de las españolas y las igualen en robos y desfalcos, lo cierto es que, por creencia real o por necesidad estratégica, están imponiendo de parte un referéndum con el que solventar los muchos dimes y diretes en los que están envueltos.
Igualito que en España. El mismo modelo. El Pp, el partido trincón que nos gobierna, es incapaz de lidiar con los trincones nacionalistas. Lo malo es que este cáncer haga metástasis y acabe extendiéndose, porque si llegamos a ese punto ya sabemos cómo acaban las cosas.
Por tanto, bien harían los nacionalistas españoles en utilizar la inteligencia en vez de la sinrazón, y aprovechar las circunstancias favorables, porque… ¿no será mejor ganar un referéndum que estar así toda la vida?
Claro que, a lo peor, estas estrategias en las que nos vemos envueltos sin querer el resto de ciudadanos sirven a estos chorizos para darse cobertura. Quizá, tal vez y depende. Todo incluido y añadiendo también un puede ser.
Pues eso, ¿si las encuestas dicen que todavía estamos a tiempo de ganar todos por qué esperan a mañana para hacer el referéndum? ¿Para perder todos?
No sé, doctores tiene la madre iglesia, aunque da la impresión de que estos de sacamuelas no pasan.


LO DE GEMMA NIERGA.

Los vendedores de paparruchas, los botarates y en general todos aquellos tipejos que se pasan la vida diciéndonos lo que hay que hacer, lo que está bien o lo que está mal, podían hacernos un favor al resto de la humanidad e irse un ratito a la mierda. Porque, ya está bien de tanta tontería, coño. Iros a la mierda, joder. O si preferís hacer otra cosa también podéis optar por: darle las lecciones a vuestra madre.
Creerme, será difícil vivir sin vosotros, se os echará de menos. Pero, por favor, ¿porque no os vais a pescar, a rezar o simplemente a cagar como todo el mundo? Lleváis toda la vida dándonos la murga, ¿y cuando os llega la edad de jubilación, qué hacéis? Pues, seguir ahí, dando la tabarra. Ser coñazos parece vuestro sino. Como decía el coronel Kurtz en Apocalipsis Now: el horror, el horror.
Todo lo anterior viene a cuento porque a Gemma Nierga la han despedido de la SER.  
Sus fans lloran y claman contra Cebrián. Pero Cebrián, que es un hombre muy malo, y que debe estar ocupadísimo tomando este tipo de decisiones y de paso quebrando a PRISA, es un hombre inasequible al desaliento, que ha hecho oídos sordos a las críticas y que  ha despedido a Gemma Nierga sin ningún miramiento.
Según algunos, y siempre al parecer, la SER, después de 30 años, se ha quedado sin una de las periodistas más celebérrimas. Rama plúmbea, eso sí. Pero, siempre nos quedará Gabilondo. Don Iñaqui. Va con el mobiliario. A ese no lo jubilan ni poniéndole una recortada en el pecho. Fijaros si será necesaria su sabiduría y su perorata,  que ahí sigue. Inasequible al desaliento. De la quinta de Felipe González, otro souvenir de cuando se hacía la mili con lanza. Líquenes y fósiles ahí siguen. Al pie del cañón. Siguen siendo santo y seña de la profesión periodística. Y aunque en sus gargantas adornen pintitas blancas, lo cual indica infección, estos aguerridos y esforzados de la noticia, ahí siguen. Ya lo decía Joe Rígoli: yo sigo. Dando el callo y cobrando cifras de infarto en vez de ir a pescar o de irse a tomar por culo y dar vueltas a algún paseo marítimo como hacen los buenos jubilados para bajar el colesterol. Ellos, no. Ellos se sacrifican y siguen ahí. En sus puestos. Son los fantasmas titulares del castillo. A estos no les tose ni Dios. Qué ocurrencias, ni osa carraspearles siquiera. Son las caras y los jetas del viejo periodismo.
En fin, lo escrito: que a Gemma Nierga la han echado de la SER. Las señales son obvias, el mundo llega a su fin.
Todo esto me recuerda cuando a Maruja Torres la echaron de El País. Otra ignominia, otro despropósito. Y la casa sin barrer, y siempre a prisa, por el bien de PRISA y para que PRISA quiebre con estilo.
Aunque, eso sí, a Cebrián, o a los hijos de Cebrián,  podremos verlos navegar en compañía de los hijos de González o de Gabilondo, los próximos cuarenta años por el Caribe gastándose la mangancias heredadas de papá.
Así que, Gemma no te preocupes. Tus hijos no se irán a la Mierda precisamente. Pero… que sí, que tienes razón, lo tuyo es una pena, Gemma Nierga.

Es más, siempre lo fue: ¡de puta pena!

LA ACTITUD.

Parece increíble, ¿verdad? El Real Madrid acaba de ganar otra Copa de Europa y, ¿cuántas van, 12, 27… cuántas? Y parece increíble que tal cosa coincida cuando su rival de toda la vida, el Barça, dispone de la mejor plantilla de su historia.
Pero, ¿qué pasa aquí, qué sucede en el Barca para que un año sí y otro también haga el ridículo?
Pues, pasa lo que pasa. Y lo que pasa es que el Barça tiene una directiva y un entrador que no se merece. Pero no porque sean buenos. Al contrario. Si son más petardos estallan en las manos.
¡Joder, qué tropa!
La directiva cuando no está ocupada en sus desfalcos se ocupa de sus tonterías. Que si pamemas por aquí, que si persecuciones por allá y que si Catalonia free y su puta madre como animal de compañía. Y por otro lado el Barca, el club que es mes que un club, tiene, tenía, en plantilla y a cargo de todo el desbarajuste, al entrenador más tonto de entre todos los tontos.
¿Nivel Mourinho? No, peor. Nivel estratosférico. Luis Enrique es un machamartillo del enfadado, un tránsfuga de la vida y un esforzado del euro siempre. ¡Todo por la fabada! O sea y en traduciendo, Luis Enrique es un pobre tipo capaz de decir amén a todo en privado, y de discutir públicamente sobre su cerebro de almorrana.
Porque, cuando el Barça dispone de la mejor plantilla de toda su historia, cuando el Barça tendría que salirse de madre y ganar ciento y la una, el Barça hace la gran machada y le gana al Alavés la Copa del Preparado (antes Generalísimo). Todo un éxito.
Y es que, en el Real Madrid, y pese al castor que tiene por presidente, un tal Florentino, es un equipo ganador. Es un equipo, que no siendo el mejor, tiene la actitud suficiente y necesaria para llegar a las grandes finales y además ganarlas.
En fin… lástima.

Por una vez lo siento por los del Alavés, otra vez será, y me alegro (Dios mediante) por los del Madrí, pero los culés queremos más, y estamos hasta el mismísimo culo de toda la caterva de imbéciles que mangonean ese club que, de tan grande, llegando está a Puticlub.