La extraña pareja.


No os acordaréis, pero hubo un tiempo en el que Felipe González  se subía a las palestras y decía que había que terminar con los señoritos que se sentaban en consejos de administración a cobrar un millón de pesetas y a no hacer nada. Os prometo que es verdad. Y sin embargo, ya veis la deriva que tomó el personaje que un día ilusionó a España. Se marcó un digo diego digno de del mejor de los funambulistas, aprobó una ley que facultara a los presidentes  a cobrar pensión por el mero hecho de ser ex, cosa insólita, y se puso a facturar favores y a promover contactos al mejor postor. Siempre a las órdenes de millonarios y filántropos diversos (je, je). El colmo del desparpajo alcanzó su culmen cuando acepto un sillón en un consejo de administración en el rascarse los perendengues a la due mani y cobrar a manos llenas.
Felipe González, sin lugar a dudas, es el Dorian Grey de nuestra democracia.
Ahora, si os fijáis, Pablo Iglesias parece haber cogido el relevo. No milita en un partido tan hegemónico como fue aquel Psoe, pero tiene el mismo tirón y parecido carisma. Eso sí, tiene una mejor formación, pues mientras Felipe González de modesto abogado laboralista no pasaba, Pablo Iglesias tiene más carreras que el atleta Mariano Haro en sus pies. Y aunque, las comparaciones siempre son odiosas, parece que ambos personajes padecen las mismas derivas. Me lo temía. Casi desde el principio. Demasiadas similitudes. Efectivamente, pero al final siempre es lo mismo, ¿qué hay de lo mío?, y donde dije digo, digo diego. Así que, ya sabéis, si creéis en las buenas intenciones, pues, creer; pero, los signos están resultando ser inequívocos: tararí que te vi, que las señales indican que Pablo Iglesias de Mesías lo único que tiene es  la coleta y poco más.

Pandemias.


Efectivamente, hay una pandemia. Pero, no es la que se cree, la del coñazovirus ése, es otra. Tiene síntomas comunes, gilipollez exacerbada, sinrazón absoluta, globalización, y sin embargo no son lo mismo. Porque, que se sepa, el coñazovirus es un virus y lo otro es lo de siempre, otro virus más  incardinado en la sociedad e imposible de extirpar. A éste último, hay gente que lo conoce, o lo define, como “depende” “bueno, y qué se le va a hacer” o “el caso es no llevar un golpe”. Trata de lo de siempre: de pasar de puntillas. O lo que viene siendo lo mismo, de esconder la mierda debajo de las alfombras. Ambas son las soluciones más frecuentes. El resultado lo vemos a diario, ¿ves aquella rueda de molino? ¿Sí? Pues, te la tragas. Palabra de Dios, te alabamos Señor. Y así por  saecula saeculorum. Amén. No contraríes, no denuncies lo que ves y cállate. Serás un buen ciudadano y nadie te llamará, no sé, ¿podemita, rebelde sin causa, gilipollas? Vale cualquier cosa, puestos a descalificar cualquier adjetivo vale. Es sabido. Los guapis te llamarán feo y los feos dirán guapi. Qué más da. El caso es  tocar la vaina. Siempre. El caso es no arreglar nada, no molestar a gente que  se dice principal y el caso es no hacer justicia. Eso es lo realmente importante. Lo demás, secundario. O no lo veis. ¿Pongo ejemplos? Bien, vale. Allá voy; ¿qué os parece que una arquitecta firme informes como arquitecta y que aquí no pase nada? ¿Viva la Madre Superiora? Pues nada, ¡viva! ¿Qué os parece que al jefe de la oposición le regalarán un máster, a modo de prebenda, y que aquí tampoco pase nada? ¿Te gusta? Pues, vale. Vótalo, que a ti a mamón, mamona, no te gana nadie. Primus inter pares. Y que me decís de esa extraña pareja, el Felipe y el Aznar, y sus consejos vendo que para mí no tengo. ¿Qué hacemos, lapidación, fusilamiento al amanecer o les hacemos un juicio amañado por las preclaras eminencias habituales, qué preferís? Pues eso, que sigo a lo mío. Sigo escuchando Stabat Mater que computa por cinco misas. ¿Sí? Esto lo miro en Google, fijo.  

Pisar no pisó.


Es verdad, tiene pinta de gustarle los cubatas, de malote de discoteca o de hortera  de ferretería, de lo que queráis; sin embargo, en vez de todo eso, y quizá por contrariar, es ministro, Ministro de Fomento. Pues bien, resulta que el ministro recibió una llamada  en la que le  anunciaban que la vicepresidenta de Venezuela, capital Madriz, estaba a punto de aterrizar y, claro, salió pitando para el aeropuerto de Barajas. Al parecer, la vicepresidenta no podía pisar suelo español por no sé qué razón, no lo tengo muy claro, y como es natural el ministro se lo advirtió diplomáticamente: “querida vicepresidenta, te comunico que no puedes pisar suelo español. Acabamos de fregar”. A lo que, la señora vicepresidenta, respondió: “de acuerdo, no hay problema, procedo a levitar”. Y levitó. Por tanto, queda  confirmado: la vicepresidenta de Venezuela, capital Madriz, no pisó suelo español, lo levitó, que es muy distinto. Como era de suponer,  a los de la oposición, no le gustaron estas explicaciones y convirtieron el asunto en problema  nacional porque, al parecer, no tenían otra cosa mejor con la que entretenerse esos días. Hablaron con sus socios y compis y estos, por una vez, aparcaron la divulgación de datos falsos sobre violaciones y extranjeros, y todos juntos en amor y compañía empezaron a hacer declaraciones de lo más florido. “Esto no se puede consentir, ¿desde cuándo en España se pisa por lo fregado? Ni vicepresidenta, ni leches”. “Que no, que no, que no pisó, decía el ministro, que levitó, que es distinto” Y así estuvieron diez, quince, veinte días. Sin parar, dándole a la sin hueso para no decir nada. ¿Haciendo qué? Pues, lo de siempre. Dando la matraca al sufrido españolito. “Puf, qué país, y pensar que esta gente después va de seria”, me dijo un tipo en un bar. “Sí, qué risa”, contesté. Y después le dije, “¿y no sería mejor hablar con los guionistas del Ministerio del Tiempo y convencerlos de la necesidad de enviar a un comando a arreglar el desaguisado? Más que nada por ver si se callan todos un poco, que dan pena, y para que los seguidores y socios de don Máster Fake se apacigüen. Es que, vamos…

¿Quién controla los medios?


"El único punto en el no hubo consenso para firmar el código ético de las empresas de Ibex-35 fue el de hacer pública su inversión en los medios de comunicación", ha revelado Mar Díaz Varela, de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC)”.
Fuente: Público. Título del artículo: ¿Quién controla los medios? No quieren que lo sepas, pero hay modo de rastrearlo. Autor: Carlos del Castillo.
Cuando hablo de estas cosas los más ingenuos suelen tomarme por un conspiranoico y ojalá, pero está tan a la vista que el papelón que tiene encomendado la prensa en este vodevil llamado realidad, que aquél que no se dé cuenta es porque mira para otro lado y porque consiente.
La prensa, por lo general, está al servicio del poder. Son los encargados de hacer digerible el caldo gordo que a menudo nos ofrecen los gerifaltes. Porque la prensa es oscurantista, de parte y encima está en manos de oligarcas, multimillonarios y banqueros en general. Y, como es natural, con semejantes mimbres es imposible hacer un cesto informativo veraz y creíble.
Siempre hay intereses que atender.
Pero como a menudo una cosa se entiende mejor con una ilustración, os voy a poner un ejemplo palmario de que tal cosa es así:
Veréis, la cosa empieza tal que así:
El actual Gobierno en funciones lleva varios meses sumido en una campaña que llamaremos Maniobras de distracción. Unas veces utilizan el tema de la exhumación de los huesos del Generalísimo con gran éxito, otras abusan del off the record con los periodistas amigos de cara a esa campaña de soterramiento que mantienen con Podemos y otras utilizan la vía de tocar los cataplines a los ciudadanos. Todos los que hasta ahora han alcanzado el poder se han comportado de la misma manera. Por la última vía mencionada, la de tocar los perendengues al personal, ayer se nos hacía saber por boca de Ábalos, Ministro de Fomento y hombre fuerte en Psoe y Gobierno, que su ministerio está estudiando implementar un pago simbólico para las autovías ahora gratuitas.
La propuesta, en realidad otra ocurrencia, cosechó pitos y palmas. Pitos entre los ciudadanos y palmas entre los palmeros que vienen siendo habituales.
¿Y quiénes son los palmeros habituales de los que hablo?
La prensa.
Veréis, hoy El País, brazo armado del Banco de Santander, nos hace saber que la medida que propone Ábalos es algo acertado. Es más, dicen que dicha medida ayudaría al mantenimiento de las autovías y no sé cuántas cosas más.
Tengo la impresión de que para El País, ¿o es para el Banco de Santander?, que los ciudadanos apoquinemos cada vez que utilicemos una de estas autovías es una buena idea. Y la verdad, no me extraña que digan tales cosas, y que para defenderlas utilicen la artillería pesada del periodismo. Al fin y al cabo, tanto el Banco de Santander, como los demás oligarcas de todo a cien que hay en este país, sienten el inexcusable deber de echarle un capote al gobierno en cuestiones en que, como esta, son los primeros beneficiados.
Favor con favor se paga, y si además desde el Gobierno se firman contratos que dicen que el Estado se hará cargo de las autovías que no den beneficios y que los dueños serán indemnizados convenientemente y a satisfacción, cosa que, ¡en qué cabeza cabe!, también parece necesario ayudarles escribiéndoles una editorial favorable a la ocurrencia de Ábalos.
Al fin y al cabo… El caso es quedar bien, y demostrar que El País tiene en plantilla a los mejores periodistas pamplinas de este país.
Consideración final:
La falta de transparencia que sufrimos en Europa sobre algo tan importante como saber quién está detrás de los medios de comunicación es tan brutal que, a veces, tengo la impresión de que los políticos de la UE viven encastillados con nuestro consentimiento en la Edad Media y de que nosotros no somos ciudadanos, somos súbditos.




El nazismo cotiza al alza.


Últimamente, en nombre  de no se sabe muy bien qué, se ha puesto de moda practicar la intolerancia—. Aunque, si tuviera que ser preciso, convendría matizar y decir que tal costumbre nunca nos abandonó —. Todo el mundo cree tener razón, y todos al igual que el cenutrio común (del que se nutre) aluden a “su verdad” cuando mienten. Hablo de los políticos. Si os fijáis os daréis cuenta de que todos dicen lo mismo, pero al revés. ¿Qué dicen los del Psoe cuando el PP pacta con Ciudadanos y con Vox y le arrebatan la caja fuerte de alguna Comunidad?  Esto es vergonzoso. Alianza de perdedores. Trifachito. ¿Qué dicen los del Pp cuando el Psoe pacta con Podemos y con Bildu? Vergonzoso. Esto es intolerable. Sánchez rompe España. Y tararí que te vi. Ante lo cual me pregunto: ¿no son legales esos partidos políticos? Viendo la reacción que tienen se diría que no porque, en ambos casos, los unos y los otros hacen lo mismo. y se arrojan los mismos argumentos a la cabeza. Está claro que nosotros no tenemos más opción que aceptarlo de igual manera que aceptamos el cinismo de Maroto, y la caradura de todos los que le criticaron por empadronarse en no sé dónde, cuando todos hacen exactamente lo mismo cuando les da la gana y cuando les conviene. ¿Necesitáis que ponga ejemplos? Vale, mirar para Marlaska. Pero lo peor de este vodevil no es eso. Lo peor viene cuando los que ejercen la crítica dan un paso adelante y se convierten en comisarios políticos. El drama empieza cuando, en nombre de no se sabe qué, se  cancelan actuaciones de artistas  por el mero hecho de no ser del agrado de alguien. En ese momento es cuando se  visualiza mejor que nunca que los políticos, sean del signo que sean, se han convertido en comisarios políticos, que gustan de ejercer la censura y que guardan un castigo para todos los que no sean de su cuerda. Lo hizo el Pp en Aravaca  cuando prohibió un concierto de Luis Pastor, y lo ha hecho Podemos y Bildu en Bilbao con la colaboración necesaria del Pnv. Y que  conste que tampoco me estoy rasgando las vestiduras. No hablo de nada nuevo. Sé que antes lo hacían incluso de forma más zafia si queréis, pues todos sabíamos que cuando gobernaba Aznar, Noma Duval se convertía en diosa y que cuando lo hacía el Psoe,  a Ramoncín lo hacían presentador de algo. Pero, lo de ahora, lo de pasar de crítico a Comisario Político. No sé. Creo que la cosa se está saliendo de madre entre los aprendices de Goebbels. Aunque, no sé de qué  me extraño, cuando desde la glotona UE se dedican a practicar el nazismo y a nadie parece importarle nada.

Epístola de Felispín a San Emeritocono.


Querido Emeritocono: 
Te advierto desde ya que esto ya no es ni sombra  de lo que fue.
Para que te vayas haciendo una idea: cuando apenas llevo unos días vacacionado, después de vacacionar todo el invierno, ya tuve que enviar un mandado a Madrid, vía el periódico que patrocina el Banco de Santander (El País, que todo hay que escribirlo), para decirle a los políticos del momento que no se podían ir de vacaciones mientras no llegaran a un acuerdo. Un no parar. Y sabes lo que me contestaron los rojeras  habituales “y tú por qué no te callas”. ¡Cuánta maleducado hay en este país! No se dan cuenta de que si no fuera por mí, que velo por el bienestar de todos, mi parienta tendría que volver a su antiguo trabajo para poder comprar sobrasada. Y nada, ni aun así me esta agradecida esta chusma. ¡Esta plebe! Pero… La vida es injusta, a mí me lo van a decir, la gente se debe pensar que todo lo que somos se lo debemos a la tómbola de la herencia sin darse cuenta de lo difícil que es heredar y de todas las pilinguis que tú te tuviste que trajinar, además de chuparle el culo a aquel viejo. En fin, te dejo, que me voy a regatear un rato con los coleguis a ver si hago algo de barrillo para después comer bien, pues no va quién tú ya sabes y me suelta que últimamente no le como mucho. Lo que te decía  antes: los siervos de la gleba nunca están contentos. ¡A mí me lo van a decir!
Ni te imaginas lo que me acaba de ocurrir ahora mismo. Verás, como tenía un momento de ocio se me ocurrió la idea de poner la televisión, ¿y qué vi?, pues vi a un tertuliano de esos de la cosa política que decía: “Todos los esfuerzos inútiles conducen a la melancolía”.
Jo, papa, la frase me impactó. ¡Qué bonita! Además, la soltó con todo el papo. Como no podía ser de otra manera en cuanto escuché tal cosa corrí a soltársela a la presentadora. En plan cultureta, haciéndome el guay. ¿Y sabes lo que me dijo? "Hombre, costilla, esa es una frase de nuestro afamado filósofo Ortega y Gasset", y después añadió algo enigmático que no soy capaz de interpretar a pesar de mi vasta cultura y de mis innumerables licenciaturas: “Con lo estreñida que estoy desde que llegue no pienso más que en los verdes pastos de mi tierra. Ay…”. No sé. A veces me descoloca tanto que si no fuera por España me liaba la manta a la cabeza. Paciencia. Lo repetiré 50 veces. ¿Qué tenía que repetir?
Por cierto, ándate con mucho cuidadito hoy, ya tú sabes. Que es sábado. Acuérdate de Fernando el Católico que abusó tanto de la cantárida, la viagra de la época, que se acabó muriendo. Eso sí, dicen los historiadores que tenía tal empalme que se hizo difícil cerrar la caja. Así que, no te preocupes, yo me sacrifico por ti y por España. Por cierto, ¿vienes mañana? Te necesitamos. Hay que quedar bien. Nos debemos a nuestro público. Ah, además que sepas que un señor de Galicia mandó unas empanadas de Cedeira y que están riquísimas. ¿Te las vas a perder? No te preocupes por nada, al probador ya lo hemos despedido por falta de envenenamientos. Ahora la abuela se encarga ahora de tal menester.
Jo, cómo eres. Qué carácter. Tuvimos que ir a la catedral con las niñas y la yaya y tú ni te dignaste a presentarte. Bueno, imagino que andarás ocupado con las trascendentales cosas de Estado habituales que te traes entre manos, pero… No sé, un poco más de interés por tú parte también ayudaría. ¿No crees? Últimamente te comportas de una forma un tanto libertaria, campeón. En fin, ya sabes el afecto que te profeso. Por cierto, ¿cuándo tienes pensado ir muriéndote? Lo pregunto, más que nada, para prepararte una despedida acorde a tú currículo. ¿Qué  te parece una cerrada salva de cañonazos por cada millón de euros que hayas trincado? ¿Tendremos pólvora suficiente o voy hablando con el pato trompeta?
Y nada más, Emeritocono, que sepas que como hoy no me puedo levantar. Es lunes. No se me va de la cabeza el runrún de la cancioncilla esa. ¡Qué resacón! Estoy tan chungo que voy a hablar con el alcalde de los empalmados después del brunch y le voy a decir que traigan a esa orquesta llamada Combo Dominicana. Me dijeron que tienen una pava que mientras canta enseña geografía. Y como dices tú: el saber no ocupa lugar.
Ahora sí, marcho que tengo que marchar. Me tengo que ir a trabajar. ¡Incluso vacacionando no me libro de esta cruz! Los palafraneros ya le han puesto el bozal al buga blindado con el que me desplazo a los eventos y hoy me toca discurso y estrechamiento de manos. Se inaugura la disco de Tucho el de Cedeira, el que trajo las empanadas, y tengo que ir a cortar el lazo.
¡Qué estrés! 
Nota del autor (o sea, de Luis Germán): Se avisa que cualquier parecido con la realidad es mera transparencia.



Nombramientos a lo yeyé


¿Veis bien la película desde vuestros asientos o preferís que le ponga subtítulos?
Si has contestado no, no sigas. Deja de leer ahora mismo y dedícate a lo que tengas por costumbre dedicarte. Por cierto, la colombofilia amenaza con desplazar al wasap. Así que ya sabes, influencer, ve al palomar y mira si tienes un wasap. Sin embargo, todos los que habéis contestado sí, ¿alguien más?, seréis iluminados sobre el proceder de nuestros políticos.
Porque, aunque algunos no os lo creáis, hay cosas en las que están todos de acuerdo. Y no hablo de los sueldos y las fruslerías que se ponen de dietas, que también, hablo del enchufismo de Alta Dirección.
Concretamente, hablo del dedo de Dios. O más concretamente, del dedo del líder.
Así, por ejemplo y para empezar, vemos que el dedo de Dios, en este caso del masterizado Casado, se ha posado en el hombro de Cayetana Álvarez de no sé Qué, polemista y supuesta cultureta, y la he elegido como Portavoz en el Congreso de los Diputados.
La premia, al parecer, por sus grandes logros en la Reconquista de Cataluña, donde luchando denodadamente en desigual combate con las hordas nacionalistas perdió a todas sus tropas quedando ella sola, cuello avizor, en ese campo de batalla llamado Parlament.
Bien, Casado. ¿Has oído lo de la colombofilia como red segura de comunicación?
Por supuesto que lo sabe. Se lo dijo Maroto, ése palomo cojo, a quien agradecido nombró  Portavoz en el Senado. Maroto, el palomo cojo, que igual pacta con Bildu que acusa a los demás de lo mismo, homosexual y dirigente en el partido que recurrió el matrimonio gay, ha decidido empadronarse en un pueblo de Segovia para que el dedo del jefe lo pueda elegir Senador.
Claro que, también fue muy comentado en su momento dentro del PP, trincones desde 1989, el nombramiento de Teodoro García Egea y Olé como Secretario General del PP. Decían los más demócratas que privar a la sociedad de ver los logros del Campeón Nacional de Lanzamiento de Hueso de Aceituna era un desperdicio para el deporte. Sin embargo, Casado, sin siquiera encomendarse a San Feijóo, santo y al parecer díscolo oficial, así de revolucionarias están los cosas en el PP; hizo caso omiso y lo nombró.
En los subtítulos y a pie de página, podría añadir que el vicio de Casado no es tan singular como parece. Al contrario, entre los líderes políticos este virus es causa de epidemia.
Y si no me creéis mirar el romance que mantiene Narbona, parienta de Borrell, cuando las cámaras la enfocan a ella y al líder. Se derrite ante su Pedro. ¡Pedroooo! Su cara, pura sonrisa, nos recuerda a todos los que vemos la escena, el gran agradecimiento que le tiene. Josep es Menestra y ella Presidenta de Honor. Vamos, ni con Felipe le fue mejor, cuando decían los deslenguados que su Josep, mi José, andaba liado con un tal Ortera Cano, el padre de Gloria K y del que quiere ser Presidente de Venezuela, un tal Guaidó.
Y sí, podría seguir y hacer un recorrido por los otros partidos sino fuera por la pesadez. Porque también  podría decir que el ciudadano Rivera parece haberle copiado las técnicas de depuración al mismísimo Stalin, y también podría comentar algo de la prima tercera de Irene Montero a la que quiero mucho, pero que de prima no pasa.
Pero, la verdad, para eso ya están los profesionales: los periodistas. Auténticos especialistas en contar el Cuento de la Buena Pipa.
Por cierto, ¿queréis que os lo cuente?