La cocina de Masito.

https://www.youtube.com/watch?v=5eS3HHtR0fQ&t=31s

Lo confieso, yo en la soledad de mi alcoba veo vídeos de Masito. Y os preguntaréis, si es que os preguntáis algo, ¿y quién es el tal Masito? Pues Masito es Masito. Diminutivo de Dámaso y youtuber, (¿se dice así o le pongo mayúscula a la Y?), especializado en temas culinarios y que atiende por el buen nombre de: 
La cocina de Masito.
Tiene más de treinta y tres mil suscriptores y ciento veinte recetas colgadas, que van de la sencillez extrema a la extrema sencillez, que arreglan el día de cualquier cocinillas, y que además de fáciles son baratas.
Pero, ¿quién es realmente Masito, y a qué se dedica? Pues no lo sé, sólo sé que emplea su tiempo libre en la cocina y que su alma vive entre pucheros y que derrocha entusiasmo y más epítetos que una folclórica. No me pregunten, pues, más, porque nada sé ni de la persona ni del personaje.
Lo que sí sé es la impresión que causó en mí hija cuando vio su primer vídeo de La Cocina de Masito (hoy día es una fan más de sus recetas), me dijo la churumbela: este tío, le llamó tío a Masito (Uff, qué desorden mental tienen algunas) tiene pinta de ser guardia civil cuyo hobby es el de la cocina.
¿Acertó?
Yo diría que no. Pero como tampoco lo sé fijo, ni tampoco me apetece discutir sobre el sexo de los ángeles, mis labios se sellaron. Sin embargo, y para demostrar que soy un incoherente, le contesté: Ni de coña. Le dije que a mí me parecía que no tenía razón; y ahí se habría acabado la cuestión si mi muy propia hija no hubiera insistido con el tema. Cansina. ¿Y por qué no? A mí, que ya se me había ido la olla, me costó centrarme otra vez ocupado como estaba plagiando una receta de Masito. ¿Por qué no, qué? ¿Por qué dices que Masito no es guardia civil?, volvió a repreguntar. Mujer, mujeriña, contesté aburrido porque explicar lo obvio aburre, no sé, pero un guardia civil que se precie luce una pulserita con la bandera de España en alguna de sus velludas muñecas, ¿o no? Y que conste que lo dije sin ningún retintín y sin pensar demasiado en lo que sucede actualmente; es más, lo dije sin cachondeo porque si hubiera querido decirlo así,  lo hubiera dicho con Rintintín, que era un perro. ¿Capichi? Simplemente lo dije, pues. Pareces muy puesto en guardia civil tú, dijo mi hija mirándome aviesamente. No, no creas… apenas. Es un género que no practico y además, y sin querer molestar a nadie, ni bebo Heineken, que además de verde es un meadillo, ni me hacen la menor gracia los beneméritos. Además, tampoco me traen buenos recuerdos, precisamente. Cosas mías. Tampoco hay que hacerme caso alguno.
Y así se zanjó la cuestión.
Pero como de bien nacido es ser agradecido, y como yo le estoy muy agradecido a Masito por sus sencillas recetas, hoy el post se lo dedico a él: a Masito.
Va por Masito, y por todos ustedes: ¡que les aproveche!

Pd. Pese a lo que pueda indicar el tono, mi admiración por Masito es auténtica. Cocina fácil y bien explicada.
Por cierto, intenté subir un vídeo de una receta con calabacín y desisto porque Blogger no lo da hecho. He puesto un enlace.


"Hispanofobia".

                                                                                                 Foto sacada de Google
https://www.youtube.com/watch?v=RVDbafgNRwo


No parece demasiado inteligente aquel que incita al rencor, cuando no al odio, a las personas que le rodean. Y si, aún encima, ese rencor o ese odio, viene auspiciado por los que nos administran, la cosa todavía es peor.
¿O acaso no es eso lo que está pasando estos días?
Ayer el Pp, el partido que actualmente está en el machito, nos ilustró con un vídeo al que titularon “Hispanofobia” en el que se recoge, de forma muy sesgada, una docena de exabruptos por parte de autoridades catalanas.
Después, y en un afán mendaz de que no pare este carrusel en el que están instalados, la autoridad madrileña, por boca de Cifuentes, llama a colgar de los edificios banderas de España a tutiplén. Y de facto convierten algo que puede ser correcto en toda una incorrección y en un llamado al extremismo.
¿Y por qué digo lo anterior? Porque lo cierto es que España es una amalgama de países en el que la mayoría de los ciudadanos queremos vivir libremente y en paz. Y para ello, para conseguirlo, lo mejor es alejarse de los extremismos y trabajar unidos o desunidos, pero siempre en paz.
Así que, no creo que lo que hacen las autoridades, de uno y otro lado, sea lo más conveniente ni lo más adecuado a las actuales circunstancias.
Porque España, por boca de los peperos y de una cantidad de población sin determinar, no tolera en modo alguno la realidad. Y lo cierto es que el actual sistema parece un pez boqueando fuera del agua pidiendo árnica.
Y dado que el despropósito de los trincones que nos dirigen, simétricos en sus latrocinios, no da más de sí y son incapaces de encontrar una salida coherente al malestar creado, y que los unos actúan con desidia al no abordar el problema y los otros convirtiendo un parlamento local en esperpento, cuando no están legitimados  para ello, hoy más que nunca se hace absolutamente necesario, encontrar una salida pactada para resolver el problema que está encima de la mesa.
Lo repito y lo reitero, lo deseable sería que España, o cualquier país sujeto a estos trances, adecúe esa obsoleta Ley que es la Constitución y lo haga con determinación y arrojo. Lo suyo, en una democracia de calidad, es que las personas que viven en este país o en cualquier otro, tengan el derecho a decidir colectivamente sobre su futuro. Sobre lo que quieren, lo que desean y a lo que aspiran. Es un derecho inalienable.
Reconocer, por tanto, el derecho de Autodeterminación de los pueblos es fundamental. Lo demás son las banderas, los fuegos de artificio y las escusas de mal pagador.
Los ciudadanos lo que queremos, al menos eso es lo que quiero yo y soy ciudadano, es vivir en paz y no escuchar tambores de guerra ni soflamas, ni de los unos ni de los otros.
Al fin y al cabo, entre corruptos anda estos días el disparate.


Democracia en pelotas.

                                                                                           Foto sacada de Google

No contentos con haberlo hecho dos veces en el último siglo parece que vuelven por sus fueros.
Estoy hablando de Alemania. Ese país al que llaman locomotora de Europa y que tantas desgracias ha causado en los últimos 100 años. Eso por no hablar de las democracias obsoletas, cuando no corruptas que gobiernan en Europa, y que dependen de la voluntad que exprese Alemania en ese invento llamado Comunidad Económica Europea.
Pero, vayamos por partes:
Primero:
¿Qué tipo de democracia es esa que no regula el número de veces que se puede elegir a un dirigente?
Posiblemente sea la misma que después se escandaliza del creciente número de corruptos que pueblan la Administración. Además, yo  hablo de democracia de verdad, de una democracia que habilite mecanismos suficientes de control y que frene los extravíos que cualquier sistema produce.
También aprovecho y denuncio a todos esos países, incluido el nuestro, que no ponen remedio a tales males. Y a las pruebas me remito. Después vemos lo que vemos y sufrimos lo que no deberíamos de sufrir.
Lo vuelvo a repetir y lo repetiré hasta la extenuación: un dirigente que se perpetúa en el cargo es un peligro público.
A las pruebas me remito.
Segundo:
En Alemania la extrema derecha, los nazis, han conseguido casi el 13% de los votos, lo que traducido en escaños da la friolera de 94-95 escaños.
Supongo que no hará falta recordar lo que pasó ni lo que hizo Alemania el último siglo, ni tampoco hace falta echarles en cara el sufrimiento que produjeron en el mundo y en Europa en particular. Creo que no hace falta recordarlo, porque creo que ellos son los primeros que no lo han olvidado  y porque, además, aún no han acabado de pagar las indemnizaciones que le deben a Israel por el genocidio causado.  
Tampoco creo que haga falta que me esfuerce en modo alguno en hablar del problema nazi, ya lo hace el pueblo judío y para ello emplea capital, medios e inteligencia más que suficiente.
Lo que sí hay que denunciar es a estos responsables eternos sobre las cosas por los males que producen. Y hay que hacerlo por una simple razón: ellos saben, mejor que nadie, lo que pasa y por qué pasa; así que, si no lo quieren arreglar, es porque ellos están interesados en que las cosas sigan funcionando como funcionan.  
Por tanto, ¿a quién extraña que se encastillen y que se perpetúen en los cargos, a quién le extraña, pues, la corrupción?

Y encima con 95 nazis tocando el tambor. Es que… ¿Democracia? ¿De qué tipo de democracia hablamos? 

Voy a hablar de mí libro (del próximo).

                                                                  Foto Gloria López Fotografía

En vista de que en este solar urbanizable llamado España, con grifo de cerveza incorporado, los del patio de Monipodio están dispuestos a correrse a gorrazos, de momento dialécticos, y de que los opinadores y escritores de brocha gorda que pululan por los periódicos utilizan metáforas de trazo grueso y se echan en cara recíprocamente golpes de Estado como si tal cosa, lo mejor será seguir cada uno con lo suyo.
Y como yo últimamente a lo que me dedico es a escribir, pues eso: voy a seguir con lo mío y a hablar de lo que me ha traído aquí:
Voy a hablar de mí libro. De mi próximo libro: 69 truenos y un relámpago
Así se va a titular.
Se trata de una recolección de post antiguos, la mayoría de ellos publicados en El País, y de algún que otro cuento (nuevo) con un denominador común. Ninguno trata de política. Por cierto, actividad ésta de la que participo sólo a título de espectador. Suficientes adictos tiene la cuestión ya en nómina.
Por el contrario, en 69 truenos y un relámpago trato de cuestiones más banales y está dedicado a la persona que amo y que me hace inmensamente feliz
También, como ya había escrito por ahí arriba, hay cuentos. Y es que el cuento, un género menor para mucha gente, y para mí el más difícil, es un género que practicaron algunos escritores con excelsa maestría. Y cuando digo lo anterior, pienso en Borges, el único gran escritor que jamás escribió una novela, pero sí muchos cuentos y relatos e inolvidables poesías. Y que quizá, por ello, por no haber escrito jamás una novela, ni falta alguna que le hizo, los de la academia sueca no tuvieron a bien concederle su Premio.
En fin, lo de ese premio es historia oficial de lo políticamente correcto y del reparto de poder en el mundo. Por tanto, otro tema.
De 69 truenos y un relámpago espero que resulte ameno, supongo que no será un libro muy extenso y por tanto alejado de esa moda, insufrible para mí, que tienen los escritores de ahora de escribir tochos de la nada.
Sólo me resta desear para 69 truenos y un relámpago la mejor de las venturas cuando salga a la venta. Y aunque no creo que sea capaz de romper mi techo de lectores, 43 ejemplares vendidos de la última novela, Alambique, 28, me doy con un canto en los dientes por el mero hecho de poder publicar.
Por último, informar de que para su ilustración llevará dos fotos de mi hija: Gloria López Fotografía.  Una en la portada y otra en el reverso en la que aparecerá el que suscribe tratando de parecer interesante, y que Amazon (no me queda otra, dado que ninguna editorial se ha puesto o se pone en contacto conmigo) imagino destrozará concienzudamente como tiene por costumbre.

Os informaré de más detalles cuando todo esté ultimado y próximo a salir a la venta.

Estados Unidos de España (del problema catalán).


Manda carallo, ¿verdad?, que los catalanes, que presumen de seny y de no sé cuántas cosas más, estén haciendo lo que están haciendo, y como lo están haciendo, pasma a cualquiera.
Por lo menos a este cualquiera que escribe.
Porque deben de saber ustedes que, quien escribe, está a favor de la Autodeterminación de los pueblos. Y está a favor, simplemente por una razón: porque hay que ser demócrata y concederle al pueblo lo que éste reclame mayoritariamente. Y si el pueblo, mayoritariamente, decide emprender un nuevo rumbo y crear un nuevo país, negarle el acceso a ese derecho no parece de buen demócrata.
Claro que, enfocada así, la cuestión catalana, no parece que estemos ante buenos demócratas por ningún lado. Ni por parte de los nacionalistas catalanes, ni por parte de los nacionalistas españoles. Porque, los unos utilizan el imperio de una Ley subordinada como si fuera principal, y los otros, con todo el poder del Estado detrás, usan y abusan de la Ley siempre a beneficio de parte.
Digámoslo claro: los catalanes no lo han hecho bien. En todo caso, el objetivo último, la independencia, no la van a conseguir. Así, no. Aunque tampoco es menos cierto, que el camino ha quedado señalado, y que con el objetivo marcado, y aprendiendo de los errores, es más fácil hacerlo bien en ulteriores intentonas.
Lo cierto, es que, posiblemente, a España dentro de cincuenta años no la conocerá ni la madre que la parió; y es posible que la cosa salga bien, mal o peor. Todo es posible, y como nadie es vidente tampoco nadie puede decir de forma exacta cómo será ese futuro. Si será un futuro de Estados Unidos de España o de Estados Desunidos de España.
Y los que menos lo saben, aunque pueda parecer lo contrario, son los políticos. Ellos viven en la inmediatez y dependen del voto de los ciudadanos. Están más interesados en el presente que en el futuro. Y quizá tanta prisa en la cuestión catalana se deba a que en Cataluña tiene un problema crónico de liquidez. Gastan y roban a manos llenas, duplican las instituciones, crean embajadas a tutiplén y el gasto se dispara exponencialmente. Claro, así no hay manera de cuadrar las cuentas y de no vivir en un ay.
Lo cierto y seguro, y además lo estamos viendo, es que a propósito de conseguir no sé qué, una quimera tal y como está planteada la cuestión, un amplio sector de la sociedad catalana, liderada por una amalgama de partidos, que van desde lo más corrupto al estalinismo rancio, ha perdido de vista lo principal.
Y lo principal es que nos roban.
A los catalanes les roban desde Madrid y desde sus propias instituciones. Y al resto nos roban todos. Nos roban los Ratos, nos roban los Pujoles y hasta el Estado español, para no ser menos, nos roba cuando regala a la banca 40.000 millones que son de todos y cuando rescatan autopistas privadas con dinero público.
Para mí, eso es lo principal y lo demás ganas de hacer las cosas mal y de liarla parda.
Pd.
Lo reitero, por si no ha quedado claro: estoy a favor del derecho a la Autodeterminación de los pueblos. Es más, debería estar en la Constitución si fuéramos un país avanzado y estuviéramos a la altura de leyes pioneras como la Ley del Matrimonio Homosexual.
El problema es que la mayoría de los Estados se pasan ese Derecho por el arco de triunfo; y que no contentos con tal proeza los dirigentes se llaman a sí mismos demócratas y a todos los que no piensan como ellos fascistas.
Y así andamos: insultando y no hablando. O sea, lo habitual. A los nacionalistas, a los de aquí y a los de allá, les ha dado por tirar piedras contra el tejado común. Pagamos todos.


Una decisión drástica sobre el procés

                                                                                             Foto de Google

He tomado una drástica decisión: no volver a escribir sobre el procés.
Y es que creo, digo mal, sé, que escribir mi opinión además de irrelevante, tampoco aporta nada. Conste que cuando digo nada estoy incluyendo en la ecuación tres variables. No aporta nada al procés, no me aporta nada a mí y tampoco os aporta nada a vosotros.
Así que, ¿para qué?
También ha pesado en la decisión la consideración, la creencia, de que con todo lo que ya he dicho hay más que de sobra; y como mi especialidad (si es que tal cosa tuviera o hubiera) es expresar mis opiniones desde un punto de vista más o menos irónico, sarcástico o humorístico, y como se da la circunstancia de que hay gente más que de sobra haciendo lo mismo, pues… eso, reitero, ¿para qué? Tampoco es cuestión de aburrir ni de redundar  más de lo necesario.
Y, otra cosa: sinceramente os lo escribo, a mí lo del procés me aburre.
Es como si los programadores de la tele sufrieran de un siroco colectivo y programaran cuatro olimpiadas a la vez. ¿Os imagináis tal cosa?
Pero no os preocupéis ni lloréis mi ausencia del procés: quedáis en buenas manos. Hay muchísima gente, demasiada, opinando, haciendo humor y exponiendo sus ocurrencias sobre el procés. Así que, no me echaréis a faltar. Además, ¿para qué vais a leer nada de lo que escriba sobre el procés? (Bueno, o sobre nada). Acordaros de la tele, y si tenéis síndrome de abstinencia de procés no tenéis más que encenderla y ahí tenéis a toda una pléyade de humoristas: Rufián, Mariano, Beiras, Soraya, Forcadell, Ferreras, Pastor, Wyoming… ufff, la lista se me hace interminable.
Añado para finalizar y a modo de postdata:
Yo, el que suscribe, también se ve en el deber de manifestaros otra cosa: “entre original y copia, siempre me quedo con original”
Por tanto, disculpar: me voy a poner un vídeo de los auténticos payasos de la tele. “La gallina turuleca…”

¡Ay… si Locomotoro levantara la cabeza!

Hemorragia de opiniones (del procés).


Tengo la impresión de que, tanto los que defienden como los que denostan la cuestión catalana utilizan argumentos ontológicos como si fueran armas arrojadizas.
Todos parecen tener razón y estar en posesión de la verdad. Para darse cuenta de tal cosa no hay más que ojear la prensa; comprobaréis que el mismo argumento puede servir tanto de defensa cómo de  ataque.
Sin embargo, lo que a mí se me antoja difícil de discernir es quien es el que defiende y quien es el que ataca. Quizá, y utilizando un símil baloncestístico, lo que ya no funciona es esa entelequia de estrategia llamada la transición. (Nuestros entrenadores la emplean siempre con T mayúscula).
También llama poderosamente la atención que sea una parte de la derecha catalana la que avale el proceso independentista.
Es chocante por comparación: la derecha española es correosa, difícil de digerir y está incrustada en la edad de piedra tal cual fuere lapa.
Sin embargo, tanto la una como la otra, nos han aburrido con sus pactos hasta la extenuación; hasta el punto de que el gran felón, también conocido en la intimidad por Josemari, aprendió el idioma catalán de mano del Yoda que es Pujol. Y los dos juntos canturrearon en la intimidad aquel machacón tema de reguetón que decía en el estribillo: “Yo dinero querer”.
Y así hasta nuestros días.
Curioso; pero también se podría considerar estos antecedentes como irrelevantes, porque las cosas cambian y porque la Historia sólo sirve para repetirse a sí misma como sabe todo el mundo.
Pudiera ser.
Claro que, estamos ante un maremágnum de opiniones, donde los esprínteres del adjetivo andan a la greña por ver quien lo dice antes.
Después también están los gregarios, los que hacen bulto en el pelotón y cobran por hacer el trabajo sucio.
Voy a poner un ejemplo de lo que digo y después juzguen ustedes mismos:
Le oí decir ayer a don Abel Caballero, ahora excelentísimo alcalde del Ayuntamiento de Vigo  (lo de excelentísimo lo supongo, creo que ninguno ha perdido la afición), decir con referencia a los independentistas catalanes y a propósito del procés: “Son unos fascistas”.
Tal argumento ontológico lo repitió varias veces tal cual si fuera un mantra.
Yo no sé lo que pensarán ustedes, claro que tampoco sé cómo podría hacer tal cosa, pero tengo la impresión de que aquí debe de haber algún tipo de error.
Otro invento digno de consideración y de ser tenido en cuenta, es ese otro latiguillo que circula estos días: “esto es antidemocrático”.
Lo dicen a todas horas y todos los días. Lo dicen despacito, despacito, poniendo énfasis en las sílabas y como canción política del verano.
Así que, yo no sé. No sé si la democracia la inventaron ellos o si la democracia es como la Ley y tiene múltiples lecturas. Lo que sí sé, es que el caminante se ha echado al camino y que se hace camino al andar.
Y lo podrán parar,  bien es cierto, lo mismo que lo es que la Historia nunca dejará de cambiar.
Claro que, otra cosa sería saber si la Historia cambia para peor o para mejor. Porque, si hacemos memoria, de todo ha habido en la viña del Señor.